VALENCIA, MARTHA
La sutil y deliciosa sencillez de lo impropio
Precisamente porque me seduce la sencillez y transparencia del lenguaje, transitar las páginas de El aleteo de lo impropio, de Martha Valencia, me brindó la oportunidad de recorrer como en un sendero rural, la superficie sedosa de una poesía traslúcida, sin subterfugios ni trampas, sin pretensiones elucubradas ni cursilerías edulcoradas.rnEl cielo se escurre entre los ojos, al deslizar la mirada en sus líneas cargadas de poesía, de una fuerza natural, vibrante, como el agua fresca que desciende de los páramos e impulsa con su caudal la vida misma.rnEl aleteo de lo impropio, transita la existencia, la muerte, la añoranza, el amor, la pérdida, la soledad, el abatimiento o la sorpresa de los días, sacudiéndonos en amaneceres que arrastran una pena parida por la nostalgia, buscando a la vez el lado angosto del asombro para enfrentarnos a nuestro propio agobio, a nuestra humanidad, que es la raíz de nuestra constante debilidad y a la vez, de nuestra fortaleza. rnPorque eso puede hacer la poesía, la buena poesía: confrontar, sacudir, asombrar; puede incluso, en ocasiones, lastimar, seducir, arrastrarnos por el zaguán tenebroso de nuestras pesadillas, pero nunca podrá dejarnos impávidos. Martha Johanna Valencia Gutiérrez, en este libro, como lo hace el llano mismo, arde irreverente; aún con la brisa pegajosa que ve coquetear las mariposas y serpentear a las garzas, se desliza en nuestras mentes para contarnos sus andanzas.
Diana Carol Forero