MONIQUE FACUSE
Monique con sus maneras de decir, con su búsqueda ciega y sus preguntas sordas, indaga al tiempo que carga en el bolsillo, al alma espesa que le hunde los zapatos como soldado abatido y se tiende en la lejanía como un río olvidado. Hay una mujer que esculpe la soledad, se la ajusta como una prenda estrecha, aunque no le horma porque le es demasiado ajena. Ella debe ordenar el closet, sobrevivir a los fragmentos del destino a los pedazos del azar. Su fiel amante es el silencio y él la sorprende con su aguijón letal. Es una mujer con sus demonios en blanco y negro.