MÍLCIADES ARÉVALO
Los relatos de Milcíades Arévalo poseen la inocencia febril de un hombre encerrado en el cuerpo de un niño. Transcurren en una cotidianidad que, siempre al borde del desastre, se niega a sucumbir a la historia, pero no porque el autor desee reescribir la violencia, sino porque sabe que a veces basta con reimaginar el mundo para evitar su colapso. Son cuentos vertidos a través de un fluido de inocencia solo posible en un escenario de pueblo. Donde el dolor que ha atolondrado a los habitantes de este país suramericano no golpea tan duro pues ya hace mucho tiempo es parte integral del paisaje.