RODRIGUEZ CASTRO, ALBERTO JAIRO
El viejo que leía en entrelineas es el mejor ejemplo de una imaginación que no duerme. En semejante insomnio Alberto Rodríguez ha conjurado con sus relatos al género, el registro y el tono, demostrado un manejo impecable de la narrativa breve. La obra hace guiños fantásticos, realistas y humorísticos al lector, al que convoca como cómplice inevitable de sus ficciones.