GARCÍA, ISABEL TERESA
Sin el condicionamiento de intereses exteriores o militantes, Exilios se nos presenta como un esfuerzo lírico autónomo: la voz poética se expresa con las sutilezas de lo femenino y así se va apoderando de unas cuantas regiones. Con el mismo valor, quien habla mira con ojos vulnerados, revela los dolores y tribulaciones, las dudas y las pasiones del cuerpo y las emociones manifestadas. Isabel Teresa García, con su verso corto y sutil, cosmopolita, que arriesga lo necesario, va nombrando (u00bfbuscando?) paisajes, ciudades visitadas y leídas, recodos, zonas perceptibles y subterráneas. El plural del título, Exilios, diversifica las intenciones y también las vicisitudes; crea un escenario móvil, que pocas veces está quieto, y ofrece una lectura efectiva, diaspórica, del mundo de la autora y sus interlocutores. En este libro intervienen dos voces, al menos: una que anhela y busca, explícita, amante no siempre correspondida; y otra presencia tácita, expectante y casi siempre pasiva, interpelada. La amante y el amado que no siempre son cuerpos carnales sino posibles geografías: u201cy aún nadie nos espera/en el próximo paisajeu201d. rnNéstor Mendoza