MORA, MONICA VIVIANA
1rnSiempre estás ahí, no te alejas, río, haces parte de mí. Esa noche llegué a tu orilla y sentí a mi madre y hermana okapi. Pensando en ellas engañé al sueño y escuché cómo las olas se detenían a mirarme.rnEl amanecer estaba limpio de nubes, el Nyiragongo se veía cerca y podía apreciar sus bordes con exactitud. Sentí la nariz hinchada y llena de un aire frío.rnLas estrellas tocaban el recuerdo de mis parientes.