MONROY RODRÍGUEZ, IDALY
La autora de este libro tiene una enorme versatilidad para expresar sentimientos, u2018retratosu2019 que almacena en su imaginación, en un afán literariamente muy saludable por escribir y compartir. Si tiene que meterse en la cabeza de un grafitero, lo hace, y lo consigue apropiándose de un lenguaje ajeno que le permite crear, sin rubores tontos. Desde una escena así, Idaly deja ver su sentido de la solidaridad que cultiva sin pausa, y formatea y reformatea su carácter, un carácter que va de la psique, su psique, a una página de computador que servirá para verter ese torrente interior que la habita y le convulsiona sus días.rnComo debe corresponder a las habilidades de un cuentista, Idaly tiene la suficiente destreza para pormenorizar los detalles de la crueldad humana, las pinceladas de dolor que nos estampan los días, los recuerdos propios y los recogidos, asumidos como si fueran el resultado de su vida misma, que gustosa incorpora a su cerebro y a su alma. Mario Méndez