GÄRTNER, ALVARO
Además de haber sido el último gran combate por la liberación de América, la batalla de Ayacucho también marcó un gigantesco hito cultural, pues el fervorrnpatriótico y la valentía de los soldados colombianos para enfrentar la muerte fueron estimulados por el bambuco, un ritmo negro hasta hacía poco proscrito,rnque ya se había mezclado con lo indígena. Fue la victoria del mestizaje y una importante señal de independencia espiritual, que había comenzado cinco años atrás con la contradanza de origen francés en los campos de Boyacá y siguió con la moda de las músicas europeas no españolas y el vibrante proceso del vals al pasillo, a través de la capuchinada. En lo económico, el combate se financió con la venta de las minas de oro del norte de la provincia de Popayán.rnLa deuda vino a pagarse más de cien años después, justo en el periodo dorado de la música andina colombiana que puso el ritmo en Ayacucho. Homenaje arnunos soldados desconocidos.