CASTILLA CORZO, FELIPE
[...] aun desconociendo si era por hambre o por verdaderorn gusto, los secuestrados consumían dichos animales con cierto aprecio y emitíanrn juicios sobre sus sabores y texturas como una forma de establecer surn complacencia alimentaria y sentirse satisfechos con lo que comían. Igualmente,rn definían puentes de comparación con alimentos más comunes para ellos antes dern su secuestro. Así, contrastan la babilla con la langosta, o el mico con larn carne de res que demuestra que, de alguna forma es enconaban gusto a losrn alimentos proporcionados por s captores [...]rn rn rn [...] en aquellas conversaciones gastronómicas comentábamosrn sobre la comida que nos daban a diario. Era una manera de pasar el rato.rn Hacíamos verdaderas críticas, como si fuéramos expertos en el tema, sobre losrn alimentos que nos servían [...]rn rn rn rn rn [...] el aceite flotaba sobre el plato, su sabor erarn desagradable, pero era lo único que había para comer [...]rn rnrn