ALTAFULLA DORADO, PAULA ANDREA
En el primer poema de este Tratado Salvaje, la poeta Paula AndrearnAltafulla concede al lector una ruta a seguir, una suerte de rosa dernlos vientos de su espacio poético. Me refiero al poema titulado "Florrnde la Vidau201d, cuyo contenido da noticia del trasunto filosófico de larntotalidad del libro: una crítica a la vida. Y con la vida a larnnaturaleza, libre e implacable; y con la vida, también una crítica arnlos seres humanos, de espíritus cambiantes y de contradiccionesrnnegativas.rnEste poemario devela -y de ahí sin duda la pertinencia de su título,rnTratado Salvaje- una realidad que precisa nuestra astucia pararnsortear la existencia, porque u201cen ocasiones la naturaleza del mundornse presenta infernal, y la vida parece una chanza macabra". Enrncorrespondencia a esa verdad insalvable, la poeta parecierarnadvertirnos -porque no es una confesión explícita- que la mejorrnmanera de alcanzar el sosiego (la paz social y la armonía con larnnaturaleza) es realizando la tarea para la cual vinimos a este mundo.rnEn uno de sus versos dice Paula: u201cTen la disciplina de hacer lo quernamas, verás como, se alegran tus díasu201d. De hecho, contra esa realidadrnadversa y contra esa existencia desasosegada, sus poemas sugierenrnfórmulas honrosas para sobrellevarla. Fórmulas fundadas en la yarnmentada triada: la exigente disciplina, la conciencia del hacer y larndecisión de amar. Tres presupuestos que distinguen al poeta de oficiornde aquellos otros que solamente usan las palabras de manera eventualrnpara producir versos casi siempre impulsados por sucesos y emocionesrnbaladíes. u201cPoetas hay de muchas índoles, mas pocos se juegan el mundornpor la poesíau201d.